28/11/2006
Palabras de salutaciones y agradecimientos del DPN a los presentes-..
Buenos Aires, Argentina, "XI Congreso de la Federación Iberoamericana de Obudsman" (FIO), y V asamblea General de la Red de Instituciones Nacionales de DD.HH. (RIN)
SALUDOS Y AGRADECIMIENTOS
Es un honor para mí compartir este acto inaugural del Décimo Primer Congreso de la Federación Iberoamericana de Ombudsman, la Quinta Asamblea General de la Red de Instituciones Nacionales de Derechos Humanos de las Américas y el Seminario Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales que celebraremos en las próximas jornadas.
Como ciudadano y Defensor del Pueblo de mi país, deseo manifestarles que es una gran distinción recibir la visita de todos ustedes y darles una cálida bienvenida a esta Nación del extremo sur del continente americano.
También quiero expresar mi más entera satisfacción por ser, la República Argentina, sede de este Congreso y de esta Asamblea, en la que tendrá lugar el encuentro de los Defensores y las Defensoras de Derechos Humanos de Iberoamérica.
Deseo resaltar, además, que esta oportunidad marca un hito fundamental en la historia de la vinculación de nuestras Instituciones.
Es la primera oportunidad en que se dan de forma concurrente y en un mismo ámbito el Congreso de la Federación Iberoamericana, la reunión de la Red de Instituciones Nacionales y la Reunión del Fondo Especial para Ombudsman e Instituciones Nacionales para la promoción de Derechos Humanos en América Latina y el Caribe.
A ellas se agregan también la Reunión de la Red de Mujeres de la Federación Iberoamericana de Ombudsman y el Seminario Internacional que antes mencionara.
Esta conjunción de eventos de DerechosHumanos es trascendente, pues pone de manifiesto la intensa correlación de voluntades, que trasciende todo tipo de diversidades y aúna la fuerza de nuestras instituciones.
Es también una forma de expresar que los Derechos Humanos no son divisibles por razones de nacionalidad, de género, de etnia, de ideologías ni de especialidad.
Venimos todos a contribuir con un objetivo único que es el desarrollo y vigencia de los Derechos Humanos.
Iniciaré estas breves palabras de bienvenida, señalando la importancia fundamental de que el Seminario Internacional que organizamos en este marco, se dedique, en esta oportunidad, a la problemática de la vigencia de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Y resalto este hecho porque, si miramos con detenimiento el cuadro de situación de los pueblos de toda la Región, encontraremos que ninguna otra necesidad exige, de nuestra parte, una atención tan urgente.
La vulneración de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales en nuestros países, es una realidad creciente que priva a millones de personas de los medios necesarios para vivir y se traduce en una barrera significativa para el desarrollo humano.
Por ello, el trabajo que nos convoca consiste en apuntalar la labor de los Defensores y las Defensoras, para construir puentes entre el "afuera" y el "adentro" en el goce de las libertades y de los derechos.
Es preciso señalar que nuestras democracias no han podido hacer efectivo uno de sus postulados más básicos: el respeto por el carácter universal, indivisible y progresivo de los Derechos Humanos.
La evidencia de que los derechos de contenido económico, social y cultural de millones de personas en la Región, están sujetos a restricciones injustificadas y violaciones sistemáticas, implica una "endémica segmentación" del conjunto de Derechos.
En este marco, me permito citar las palabras del Ministro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, (Antonio Augusto Cansado Tinidade) Antônio Augusto Cançado Trinidade:
"El agravamiento de lapobreza incide directa y negativamente en los derechos humanos, representa un estado de necesidad en que no existe la libertad y que, en última instancia, constituye una denegación de los derechos humanos en su conjunto".
Con lo cual carece de todo sentido de justicia atribuir protección a algunos de ellos yoponerse a la tutela de los otros.
Por ese motivo, el principio que debemos defender con toda firmeza es que los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, son Derechos Humanos y, como tales, deben gozar de idéntica protección y garantía que los de contenido político y civil.
Pensemos por un momento qué es lo que define a un derecho como social o cultural. ¿Cómo podemos determinar con toda claridad su contenido? Seguramente podríamos ensayar mil definiciones y ya lo han hecho prestigiosos académicos del Derecho.
Pero si queremos llegar a la profundidad del concepto, nadalos representarámejor que la cruda realidad de no accederala salud, a la educación ocarecer de una alimentacion suficiente y adecuada.
De la misma forma, debemostener presente que los derechos sociales y culturales se encuentran muy determinados por las condiciones regionales e inclusive geográficas.
Un ejemplo claro es el nivel de acceso a la información que tiene un niño que vive en una gran ciudad, respecto de aquél que habita en unalocalidad pequeña de 2 o 3 milhabitantes.
El mundo globalizado ha provocado el acercamiento de las fronteras culturales, pero en cuanto al goce de los derechos, en muchos casos relega parte de las "pequeñas identidades".
Ante esa situación debemos preguntarnos en qué medida el respeto por los regionalismos, suslenguas, y sus expresiones culturales son incoporadas a "lo nacional" y "lo global".
Las democracias de América Latina inauguradas en los últimos 25 años, luego de largas y crueles dictaduras, focalizaron su atención en la recuperación de los derechos de la libertad y en la transformación institucional basada en la vigencia de los derechos civiles y políticos.
Sin embargo, no hemos puesto el mismo empeño en garantizar lo que el constitucionalismo social ya nos había reclamado, dando como resultado "democracias" que quedaron a mitad de camino.
Democracias jóvenes y deficitarias en términos de ciudadanía social.
La hiperinflación, las crisis económicas cíclicas, la teoría del derrame, la mano invisible del mercado y las limitaciones presupuestarias sirvieron de sostén argumental durante las décadas pasadas para postergar los derechos sociales.
Pero no puedo dejar de advertir que esas "razones aparentes" -una a una- se fueron agotando.
¿Se le ocurriría a las democracias modernas dejar de implementar una elección por falta de presupuesto? ¿Cuánto se alejaría esa situación de la supresión del derecho a la vivienda digna, a la salud o a la alimentación?
Sin embargo en este mismo momento, se están cometiendo esas privaciones.
Hoy tenemos que admitir que el "invisible social" no es una "entelequia" ni un "ser simbólico", sino que existe.
Camina por las calles sin contención social y muchas veces sin hogar, carece de oportunidades para estudiar, está fuera del mercado de trabajo y marginado de la distribución de oportunidades.
Es un "NN" social, que se encuentra sumido en la "cultura de la supervivencia" y que desarrolla códigos de exclusión, porque está lisa y llanamente desterrado de la cultura de la comunidad.
Cuando me refiero a los invisibles sociales no puedo dejar de mencionar expresamente a los más de 200 millones de personas que se encuentran en situación de pobreza y los casi 90 millones que sobreviven bajo la línea de indigencia, en toda América Latina.
El gran desafío de nuestras democracias es transformar la supervivencia en vida digna y permitir a cada ser humano concretar su propio plan de vida como miembro pleno de una comunidad.
En cuanto a los derechos culturales, ellos se han visto fuertemente impactados por el desarrollo de la tecnología y la comunicación.
Un mundo comunicacional que antes era más restringido pero mucho más parejoen igualdad de oportunidades.
Cada comunidad desarrollaba en su lenguaje, en su oralidad y su escritura los procesos de desarrollo interno.
Hoy ese mundo se ha ampliado y se ha universalizado, pero quienes no tienen acceso a sus manifestaciones, están en una clara situación de desventaja social.
Por eso, otra de nuestras tareas más importantes es velar por los derechos de uso social y cultural de la identidad de cada individuo y de cada comunidad, porque de otro modo ellos irán desapareciendo.
En definitiva, los Defensores y Defensoras debemos exigir que los Estados lleven adelante políticas públicas de alto impacto tendientes al Desarrollo Humano.
Y además es preciso que lo hagamos mancomunadamente, porque las prácticas democráticas deben traspasar las fronteras nacionales.
Esta es nuestra responsabilidad y nuestra tarea más esencial, pues aceptar las excusas economicistas, que han dado lugar a la permanente postergación de millones de personas, nos compromete en el debilitamiento de la democracia y de la paz social.
Ya no podemos aceptar una democracia con puntos suspensivos, que ampare una "zona de exclusión" de los derechos humanos.
La educación como herramienta de formación ciudadana, la salud como bien social indispensable, el trabajo decente como instrumento para la equidad y la alimentación adecuada sin cortapisas, son condiciones para la vigencia del derecho y la justicia.
El proceso democrático debe completarse y corresponde a nuestras Instituciones reclamarlo incansablemente.
Porque ello es posible, es nuestro deber y los pueblos de Iberoamérica siguen esperando vivir en democracias plenas y definitivas con respeto por todos los Derechos Humanos.
Muchas Gracias.